
Os pedí consuelo, llorando
en la noche berreando
mientras el viento movía las hojas secas.
Os pedí que me concedierais un deseo
y una señal,
y una de esas hojas calló a mis pies.
No me lo esperaba y entre lágrimas sonreí
aunque con miedo a algo tan desconocido
esa sonrisa no se me borraba de la cara.
Todavía lloro por lo mismo
pero no dejo de sonreír porque por primera vez os sentí cerca.
Tal vez todavía existáis.
Aunque halla visto lo que quería ver y todo podrían haber sido casualidades, a veces necesitamos un motivo por el que sonreír y lo buscamos hasta que aparezca, aunque no sea real y todo esté en nuestra mente que quiere ver lo que no se muestra.
YO NECESITO CREER QUE EXISTÍS
en la noche berreando
mientras el viento movía las hojas secas.
Os pedí que me concedierais un deseo
y una señal,
y una de esas hojas calló a mis pies.
No me lo esperaba y entre lágrimas sonreí
aunque con miedo a algo tan desconocido
esa sonrisa no se me borraba de la cara.
Todavía lloro por lo mismo
pero no dejo de sonreír porque por primera vez os sentí cerca.
Tal vez todavía existáis.
Aunque halla visto lo que quería ver y todo podrían haber sido casualidades, a veces necesitamos un motivo por el que sonreír y lo buscamos hasta que aparezca, aunque no sea real y todo esté en nuestra mente que quiere ver lo que no se muestra.
YO NECESITO CREER QUE EXISTÍS